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Viernes 23 de Marzo


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La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija

Proverbios. 12:25

La buena comunicación y contarle a alguien de confianza cómo nos sentimos puede ayudarnos a controlar la ansiedad. Nuestro cónyuge, un amigo o un anciano de la congregación podrían ayudarnos a ver las preocupaciones en su justa medida. Hablar con franqueza puede ayudarnos mucho a comprender mejor las preocupaciones y a sobrellevarlas. La Biblia nos dice: “Resultan frustrados los planes donde no hay habla confidencial, pero en la multitud de consejeros hay logro” (Prov. 15:22). Jehová también ayuda a los cristianos a enfrentar las inquietudes mediante las reuniones semanales. En ellas estamos con hermanos que se interesan por nosotros y quieren animarnos (Heb. 10:24, 25). El “intercambio de estímulo” que hay en las reuniones nos ayudará a recargar las pilas en sentido espiritual y nos facilitará hacer frente a la ansiedad (Rom. 1:12). w16.12 3:17, 18

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