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Viernes 16 de Febrero


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En tu corazón ejerce fe

(Rom. 10:9)

La fe implica mucho más que solo comprender el propósito de Dios. Es una fuerza poderosa que motiva a las personas a hacer la voluntad de él. La fe en Jesús, el medio que Dios ha puesto para la salvación, impulsa al creyente a hablar con los demás de las buenas nuevas. Nuestra posibilidad de disfrutar de vida eterna en el nuevo mundo de Dios depende de que tengamos fe y la conservemos fuerte. Igual que una planta necesita agua, nuestra fe necesita cuidados para mantenerse saludable. Las plantas naturales, a diferencia de las artificiales, no dejan de experimentar cambios. Si se las riega con regularidad, siguen creciendo. En caso contrario, se marchitan y acaban muriendo. Igual le ocurre a la fe. Si no la cuidamos, se debilitará y morirá (Luc. 22:32; Heb. 3:12). Pero si le damos los cuidados necesarios, seguirá viva y no dejará de crecer, y estaremos “saludables en fe” (2 Tes. 1:3; Tito 2:2). w16.10 4:4, 5

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