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Sábado 28 de octubre


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Ya no bebas agua, sino usa un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes casos de enfermedad.

(1 Tim. 5:23)

Hoy día, no hay ningún cristiano que tenga el poder de realizar curaciones milagrosas (1 Cor. 12:9). Lo que sí hay es hermanos bienintencionados a los que les gusta dar consejos “médicos” a los demás aunque no se los hayan pedido. No está mal dar sugerencias básicas sobre el cuidado de la salud. Eso fue lo que hizo Pablo con Timoteo cuando se enteró de que tenía problemas estomacales, que pudieron ser causados por beber agua contaminada. Pero una cosa es hacer eso y otra muy distinta es tratar de convencer a nuestros hermanos de que usen plantas medicinales, remedios o dietas que quizás no funcionan o hasta pudieran hacerles daño. No es raro escuchar a alguien decir algo como: “Mi primo tenía lo mismo que tú y se le quitó después de tomar…”. Nadie niega que esas recomendaciones tengan el propósito de ayudar, pero no debemos olvidar que incluso los tratamientos y medicamentos más comunes podrían hacerle daño a alguien (Prov. 27:12). w15 15/12 4:13

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