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Sábado 17 de Febrero


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El oficial principal de la corte se puso a asignarles nombres. De modo que asignó a Daniel el nombre de Beltsasar

(Daniel. 1:7)

Cuando Daniel y sus compañeros fueron deportados, los babilonios intentaron que asimilaran su cultura. Por eso, les enseñaron “la lengua de los caldeos”, y el oficial de la corte encargado de su educación le dio un nombre babilonio a cada uno (Dan. 1:3-7). El nombre que le dio a Daniel hacía referencia a Bel, el dios más importante de Babilonia. El rey Nabucodonosor tal vez quería grabar en Daniel la idea de que su Dios, Jehová, había sido sometido por el dios babilonio (Dan. 4:8). Aunque a Daniel le ofrecieron comer de los manjares exquisitos del rey, él “se resolvió en su corazón a no contaminarse” con ellos (Dan. 1:8). Mantuvo la salud espiritual en una tierra extranjera gracias al estudio constante de los libros sagrados en su lengua materna (Dan. 9:2). Por eso, unos setenta años después de su llegada a Babilonia, todavía se le conocía por su nombre hebreo (Dan. 5:13). w16.10 2:7, 8

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