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Miércoles 21 de Febrero


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Los que viven en conformidad con la carne fijan la mente en las cosas de la carne; pero los que viven en conformidad con el espíritu, en las cosas del espíritu

(Romanos. 8:5)

Algunos podrían pensar que en este texto se está hablando de la diferencia entre los que no están en la verdad y los que sí lo están, entre quienes no son cristianos y quienes sí lo son. Sin embargo, Pablo escribió a “los que están en Roma como amados de Dios, llamados a ser santos” (Rom. 1:7). Por lo tanto, el contraste es entre cristianos que andaban en conformidad con la carne y cristianos que andaban en conformidad con el espíritu. El apóstol relacionó vivir “en conformidad con la carne” con “las pasiones pecaminosas” que actuaban en su cuerpo (Rom. 7:5). Al hablar de “los que fijan la mente en las cosas de la carne”, Pablo estaba hablando de personas que se dejan dominar por los deseos de su carne imperfecta o que están centradas en satisfacerlos. Son, por lo general, los que siguen sus deseos, impulsos y pasiones, ya sean sexuales o de otra clase. w16.12 2:5, 7

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