Scroll to top

Miércoles 20 de Junio


No comments

¡El que esté para el cautiverio, al cautiverio!

Jeremías 15:2

En el año 607 antes de nuestra era, el rey babilonio Nabucodonosor II invadió Jerusalén con su inmenso ejército. La Biblia describe el baño de sangre que tuvo lugar: “[Nabucodonosor] procedió a matar a espada a los jóvenes de ellos en la casa del santuario de ellos, y no sintió compasión por joven ni virgen, viejo ni decrépito. […] Y procedió a quemar la casa del Dios verdadero y a demoler el muro de Jerusalén; y quemaron con fuego todas sus torres de habitación y también todos sus objetos deseables” (2 Crón. 36:17, 19). A los habitantes de Jerusalén no debería haberles sorprendido la destrucción de la ciudad. Los profetas llevaban años advirtiendo a los judíos que, si seguían desobedeciendo las leyes de Dios, él los entregaría a los babilonios. Muchos judíos morirían a filo de espada y los que sobrevivieran probablemente pasarían el resto de su vida en Babilonia. w16.11 4:1, 2

Related posts

Post a Comment