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Miércoles 13 de Junio


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La mano de Jehová no se ha acortado demasiado

Isaías. 59:1

Poco después de su milagrosa liberación de la esclavitud en Egipto, Israel sufrió el ataque de Amaleq. Josué siguió las instrucciones de Moisés y con valor dirigió al pueblo en la batalla. Mientras tanto, Moisés fue con Aarón y Hur a la ladera de una colina cercana, desde donde podían ver el campo de batalla. Moisés puso en marcha un plan que resultó crucial para la victoria. Levantó al cielo las manos y la vara del Dios verdadero. Mientras estaba en esta posición, Jehová ayudaba a su pueblo y este superaba a los amalequitas. Pero, cuando a Moisés le pesaban los brazos y los dejaba caer, Amaleq empezaba a dominar la batalla. Aarón y Hur actuaron con rapidez: “Tomaron una piedra y se la pusieron debajo, y él se sentó sobre ella; y Aarón y Hur le sostenían las manos, uno de este lado y el otro de aquel lado, de modo que sus manos se mantuvieron firmes hasta que se puso el sol”. Los israelitas ganaron la batalla gracias a la poderosa mano de Dios (Éx. 17:8-13). w16.09 1:5-7

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