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Martes 27 de Febrero


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Que los ancianos que presiden excelentemente sean tenidos por dignos de doble honra, especialmente los que trabajan duro en hablar y enseñar

1 Timoteo. 5:17

Desde luego, nuestros hermanos merecen que les mostremos honra y respeto, en especial los ancianos, que están al frente de la congregación. Les damos honra sin importar su nacionalidad, nivel educativo, posición social o situación económica. La Biblia los llama “dádivas en hombres”, y Dios los utiliza de manera sobresaliente para atender las necesidades de su pueblo (Efes. 4:8). Pensemos en los ancianos de las congregaciones, en los superintendentes de circuito, en los miembros de los comités de las sucursales y en el Cuerpo Gobernante. Valoramos mucho a los hermanos nombrados, igual que hicieron los cristianos del primer siglo. Pero no idolatramos a los representantes de la congregación cristiana que son muy conocidos. Y, cuando nos encontramos con ellos, no actuamos como si estuviéramos al lado de ángeles, aunque sí los respetamos y honramos por su duro trabajo y humildad (2 Cor. 1:24; Rev. 19:10). w17.03 1:13

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