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Martes 16 de enero


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El alumno no es superior a su maestro, pero todo el que esté perfectamente instruido será como su maestro

Luc. 6:40

Jesús amaba a Jehová, su Palabra y a las personas. Por eso, les tocaba el corazón cuando les enseñaba (Luc. 24:32; Juan 7:46). Los padres pueden lograr lo mismo con sus hijos si demuestran un amor como ese (Deut. 6:5-8; Luc. 6:45). Padres, sean buenos estudiantes de la Biblia y de nuestras herramientas de estudio. Interésense en la creación y en los artículos de nuestras publicaciones que hablan del tema (Mat. 6:26, 28). Su conocimiento aumentará, su aprecio por Dios será más profundo y estarán mejor preparados para ser maestros de sus hijos. Si la verdad bíblica está en su propio corazón, querrá hablar de ella con sus hijos. No lo haga únicamente cuando se prepare para las reuniones o en la adoración en familia, sino en cualquier momento. Hablar sobre la Biblia no debería forzarse; debe surgir de manera natural y espontánea, como parte de las conversaciones diarias. w16.09 5:6, 7

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