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Domingo 11 de Febrero


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Jesús partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades

(Mat. 11:1)

Jesús no solo habló sobre el Reino a multitudes, sino que muchas veces conversó con personas individualmente. Por ejemplo, tuvo una animada conversación con una mujer junto al pozo de Jacob, cerca de Sicar, con resultados positivos (Juan 4:5-30). También conversó con Mateo Leví, un recaudador de impuestos. Mateo aceptó su invitación a hacerse discípulo. Él y otras personas escucharon a Jesús hablar durante cierto tiempo en un banquete que Mateo ofreció en su casa (Mat. 9:9; Luc. 5:27-39). En otra ocasión, Jesús habló amigablemente con Natanael. Este veía con malos ojos a la gente de Nazaret, pero, después de esa conversación, cambió de opinión y quiso saber más sobre lo que enseñaba Jesús, que venía de Nazaret (Juan 1:46-51). Como vemos, vale la pena enseñarles a los publicadores nuevos a conversar de forma tranquila y amigable. A quienes ayudemos a hacerlo seguramente les encantará ver que las personas de buen corazón responden bien cuando nos interesamos por ellas y usamos palabras amables. w16.08 4:7-9

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